El Supremo aclara a Hacienda qué es “actividad económica”

El Supremo aclara a Hacienda qué es “actividad económica”

Según Hacienda, cuando el contribuyente inicia una nueva actividad y tarda varios ejercicios en iniciar el proceso de ventas, o cuando su actividad se reduce manteniéndose la estructura de gastos en espera de que reviertan los ingresos,  no se está desarrollado actividad económica alguna y  por ello no se pueden deducir o compensar fiscalmente los gastos que se generan.

Pues bien, ante la posible ambigüedad de la situación, en una reciente sentencia el Tribunal Supremo ha dejado claro a la Agencia Tributaria el concepto de actividad económica recogido en la norma tributaria. De tal manera que se le dice a Hacienda que para que exista una actividad económica NO es requisito indispensable que la actividad genere ingresos y beneficios sino que es suficiente con que se produzca, por parte del contribuyente, una ordenación de medios materiales y humanos con la intención de intervenir en los procesos económicos mediante la entrega de bienes o la prestación de servicios.

Esta aclaración del Supremo se produce como consecuencia de las regularizaciones en la situación económica de los contribuyentes que últimamente viene realizando la Agencia Tributaria, alegando que la actividad no genera ingresos o que genera pérdidas continuadas durante muchos ejercicios por lo que no se puede hablar de que exista una actividad económica al faltar los requisitos de generar los ingresos  o los beneficios. Tal interpretación provoca que la factura fiscal del contribuyente experimente un considerable aumento ya que se ve incapacitado de poder deducir los gastos en los que incurre o  de compensar las bases imponibles negativas, consecuencia de las pérdidas, con beneficios futuros.

En la sentencia el Supremo aclara que, se generen o no beneficios, se realicen o no los ingresos, la actividad económica existe y produce plenos efectos fiscales siempre y cuando se cumpla con el concepto tributario de actividad económica indicado anteriormente.

De esta forma el Supremo sale al rescate del contribuyente al que Hacienda machaca con su afán recaudatorio.