El día de la liberación fiscal

El día de la liberación fiscal

El día de la liberación fiscal es el día en que dejas de trabajar para Hacienda y  empiezas a trabajar para ti, o para el banco, si es que tienes un préstamo con una entidad financiera. Por término medio en España el día de la liberación fiscal se produce pasados los primeros seis meses del año. Es decir, por término medio trabajamos seis meses para la Hacienda Pública. Y, antes de que acabe esa fecha, hay que cumplir con la Administración Tributaria. Efectivamente antes del 30 de junio, todos los años, debemos presentar la declaración del IRPF  a  la Agencia Tributaria. Tenemos que echar cuentas con Hacienda y ver si la declaración nos sale a pagar o a devolver.

¿Pero realmente sabemos lo que le pagamos al fisco? Evidentemente el 30 de junio sabemos lo que tenemos que pagar en esa fecha o lo que el fisco nos devolverá. ¿Pero sabemos lo que nos cuesta la factura de Hacienda al cabo del año? Más bien, nadie lo sabe.  No es lo que pagas en junio, sino lo que has pagado durante todo el año en imposición directa, mes a mes, en las retenciones de las nóminas, en los dividendos o en los alquileres. ¿Realmente sabemos cuánto es?

Y si sale a devolver nos quedamos tan contentos, porque no tenemos que realizar ningún ingreso al fisco, pero es que, en el fondo, ya lo hemos adelantado durante el año; hemos ingresado de más, o dicho en otras palabras, le hemos concedido un préstamo a la Hacienda Pública por el importe de la devolución. Un préstamo a un año y a tipo de interés cero.

Aquí no acaba la fiesta de lo que le pagamos al fisco porque, además de la imposición directa, también pagamos por todo lo que consumimos (IVA), es lo que se denomina la imposición indirecta que grava el consumo.Y también pagamos a los ayuntamientos, a la seguridad social, cuando heredamos… Parece que sea un pozo sin fondo.

Todo esto se puede valorar pero¿Quién tiene el coraje de hacerlo para llegar a una conclusión que ya intuimos? Para el valiente que así lo quiera ahí va el procedimiento:

  • Debemos descontar de TODOS nuestros ingresos brutos, lo que nos quitan en la nómina por cotización a la seguridad social y por las retenciones que nos practican a cuenta del IRPF.
  • También tenemos que descontar las retenciones que nos practican en los intereses y dividendos que percibimos y las retenciones que nos practican por los ingresos del inmueble que tenemos arrendado, si es el caso.
  • A todo lo anterior hay que sumarle, o restarle, el resultado de nuestra declaración anual de IRPF. Todos estos pagos y  retenciones hay que confrontarlos con los ingresos brutos y ese es el porcentaje que pagamos a la Hacienda Pública.

Haga la prueba y ya verá que no es un tema menor. Por lo tanto, se acerca el día de la liberación fiscal, así que vayamos preparando la declaración de IRPF y, como buenos contribuyentes que somos todos, vayamos preparando nuestra cuenta corriente para cumplir con el erario.

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